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Terminator: Destino Oculto | Reseña

Terminator: Destino Oculto, el entretenido revival de una saga.

Póster oficial:


3.5

Ficha Técnica

Título original: Terminator: Dark Fate
Director: Tim Miller
Año: 2019
Actores: Linda Hamilton, Arnold Schwarzenegger, Mackenzie Davis, Natalia Reyes, Gabriel Luna y Diego Boneta
Fecha de estreno: 1 de noviembre de 2019

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Hace 35 años debutaría en cines el segundo largometraje de un director que optó por una buena mezcla entre ciencia ficción y acción ante una historia donde un cyborg proveniente del futuro vendría a matar a la madre de un muchacho que sería la única esperanza humana para liderar a nuestra raza en la guerra por sobrevivir ante las máquinas.

La cinta se llamaba Terminator y el director era el joven James Cameron que gracias a esta cinta que captó cierta esencia cyberpunk en su narrativa lanzaría no sólo su carrera de manera definitiva, la cual después tendría títulos como Aliens: El Regreso (1986), Mentiras Verdaderas (1994) y la aplaudida Titanic (1997) sino que cambiaría la vida de dos actores para siempre, Linda Hamilton y Arnold Schwarzenegger.

Después de una exitosa secuela lanzada siete años después de la primera (Terminator 2: Judgment Day, 1991) y en la cual el equipo de la original regresaba (Cameron, Hamilton y Schwarzenegger), la saga del exterminador robótico se convirtió en una de las más queridas por muchos, orillando a las productoras a seguir explotando la franquicia.

A pesar de que lograron seguir con ella, Cameron, quien creó y escribió las primeras historias, tomó la decisión de salir de estos proyectos para dedicarse a mejores cosas. Es ahí donde la saga naufragó con grandes decepciones como Terminator 3 (Mostow, 2003), Terminator: La Salvación (McG, 2009) y recientemente el intento de rebootear todo y darle un nuevo inicio con Terminator: Genisys (Taylor, 2016), todas ellas quedándose cortas en expectativas y en taquilla conforme al éxito de aquel díptico principal.

Sin embargo, hace un par de años Cameron anunciaba el regreso a la saga que él creó en el rol de productor y coescritor de la historia, proponiendo una secuela directa de la segunda parte de 1991 y dejar atrás todo lo visto en los últimos años dentro de la franquicia muy malgastada de Terminator. Aunado a esto, se dió el regreso de nueva cuenta de Schwarzenegger, quien es el único que ha estado en toda la franquicia y más importante aún, la aparición de una de las heroínas más badass del cine, Linda Hamilton, que repetiría su papel como Sarah Connor.

Con esto, la emoción estaba por los cielos y faltaba anunciar al elegido para dirigir esta nueva entrega. Así se escoge al director de Deadpool para este proyecto, Tim Miller, quien había demostrado en esa cinta del mercenario bocazas tener capacidad para dirigir buenas secuencias de acción y entretener al público. Es así como todo estaba ya alineado para la nueva cinta del exterminador, que terminaría con el título de Terminator: Destino Oscuro.

La premisa nos pone en la Ciudad de México en el tiempo presente donde Dani Ramos (Natalia Reyes) es perseguida por un nuevo exterminador (Gabriel Luna) que busca acabar con su vida y que a su vez es defendida por Grace (Mackenzie Davis), una humana mejorada cuya misión resulta protegerla. En medio del camino se encuentran a una aliada: Sarah Connor (Hamilton), con la cuál unirán fuerzas para batallar contra el nuevo cyborg y proteger a la chica.

Sin duda algo que esta nueva entrega tiene de ventaja sobre las anteriores es que resulta ser muy entretenida gracias a la mano de Miller y a buenos punch liners en el guión que le sacan mucho provecho a la presencia de Hamilton y Schwarzenegger. Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas en esta secuela/reboot de la saga.

Uno de los puntos más irregulares es el CGI, ya que hay puntos en que los efectos especiales no funcionan del todo y se ven extremadamente falsos, descuido que hace que se pierda la sensación de acción, peligro o riesgo en la que se ven involucrados los personajes. Aunque en algunos puntos luce muy bien, puede llegarse a extrañar esa falta de efectos prácticos al estilo Stan Winston.

En cuanto al cast, uno de los peores errores radica en el papel de Diego Boneta que a pesar de tener una muy breve participación, el tiempo que sale en pantalla resulta insufrible, risible y malo. Sin embargo, todo se reivindica ante la aparacion de Linda Hamilton que a pesar de que su Sarah Connor luce ya avejentada logra llevarse el mayor peso en esta cinta, robándole cámara incluso a los nuevos personajes de Grace y Dani.

Otro gran acierto es Gabriel Luna, cuyo exterminador se siente implacable y funciona muy bien transmitiendo una sensación constante de peligro e invincibilidad, algo que remite a una extraña mezcla entre el T800 en la primera cinta y al T1000 de la segunda. Además, el regreso de Schwarzenegger resulta eficiente en el sentido de que asumen ya su edad y le dan diálogos muy buenos además de un arco interesante que no queda exento de ciertas incongruencias pero que ayuda a empatizar con él.

En cuanto a la acción, si bien no hay secuencias tan impactantes como en las primeras cintas de Cameron, sin duda eleva un poco el estándar conforme a lo que habíamos visto en las demás secuelas, notándose justamente la mano de Miller sobre todo en peleas mano a mano donde se ve una fluidez interesante. Lástima que en algunas otras el exceso de efectos especiales le quite esa naturalidad.

El guión, si bien basado en una historia con todo y Cameron involucrado, resulta entretenido pero deja de lado ese cierto aire de profundidad en el dilema humano vs máquina para hacer un gran show que puede resultar muy divertido pero a veces también caer en lo absurdo al carecer de cierta congruencia en aspectos básicos del relato y de sus mismos personajes. Pareciera ser que Cameron, como productor, decidió dejar de lado esos temas para enfocarse en ofrecer algo que las otras tres cintas no ofrecieron bien: una cinta divertida, palomera y que tuviera la esencia de las originales.

Si bien este último punto se lleva a buen puerto, la película adolece de un viaje de nostalgia bárbaro donde repiten fórmulas y situaciones que hemos visto en toda la saga, recurriendo incluso a cintas que ya están oficialmente fuera del canon oficial, lo cual hace a la película de Miller poco arriesgada sino más bien una apuesta a lo seguro y a lo que se sabe que funciona bien.

Así, después de largos años de espera, por fin podemos decir que hay una secuela “digna” de las dos primeras en cuanto a esencia pero que sacrifica mucho en cuanto a historia y profundidad, haciendo de ésta un muy entretenido revival de una saga que necesitaba un poco de oxígeno después de tanto fracaso y que aquí, por muy poco, lo encuentra al convertirla al menos en una cinta palomera llena de nostalgia.

Tráiler oficial:

 

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Comunicólogo, melómano, cinéfilo, amante de la lectura. Escribo opiniones/reseñas de películas y series.