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Rápidos y furiosos: Hobbs & Shaw | Reseña

HOBBS Y SHAW, un spinoff de músculos, acción y risas

Póster oficial: 

4

Ficha Técnica

Título original: Fast and Furious Presents: Hobbs and Shaw
Director: David Leitch
Año: 2019
Actores: Dwayne Johnson, Jason Statham, Idris Elba, Vanessa Kirby
Fecha de estreno: 1 de agosto de 2019

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Los spin offs de películas tienen diferentes razones para su existencia. Hay veces que funcionan como precuelas que se ligan a una saga original (Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos, Yates, 2016) y en otras ocasiones son el pretexto perfecto para ampliar el universo conocido de un universo cinematográfico (Minions, Coffin y Balda, 2015; Anabelle, R. Leonetti, 2014).

La saga de Rápidos y Furiosos que ha entregado ya 8 películas y que se ha convertido en un vehículo de entretenimiento lleno de músculos, automóviles veloces y secuencias espectacularmente jaladas que resultan muy entretenidas y con uno que otro personaje entrañable, se une a esta moda de los spin offs y lo hace con dos personajes que llamaron la atención desde su aparición en la misma: el agente Luke Hobbs (Dwayne Johnson) y el villano vuelto bueno Deckard Shaw (Jason Statham).

A estas alturas, uno llegaría a creer que la idea de ampliar un universo que, si bien resulta taquillero ya se comienza a sentir gastado, no era tan buena. Sin embargo, en Hobbs y Shaw logran hacerlo dándole una identidad propia, que es más una “buddy movie” llena de acción y comedia y cuyo corazón radica en la química entre los actores protagónicos.

La premisa de este spin off, dirigido por David Leitch (Deadpool 2, 2018; Atómica, 2017) y escrito por Chris Morgan y Drew Pearce, es simple: Hobbs y Shaw deben aprender a trabajar juntos para detener a un villano de nombre Brixton (Idris Elba), un aparente superhombre que busca desatar un virus mortal en el mundo.

Dwayne Johnson no es ajeno al tema de los spin off. De hecho, su primer papel protagónico en cines fue, justamente, un derivado de la saga de La Momia (Sommers, 1997), donde pasó de ser un monstruo/villano secundario a un rol heroico en El Rey Escorpión (Russell, 2002). Diecisiete años después, Johnson hace esta dupla titular con Statham, algo que los fans de la saga de Rápido y Furioso pedían desde la primera vez que se encontraron en esa serie de películas.

Antes de hablar de la cinta en sí, hay que recordar algo. Hobbs y Shaw, como toda la saga de la que se deriva, está hecha para entretener, no busca revolucionar el lenguaje cinematográfico ni contar una historia profunda, mucho menos causar reflexión a su audiencia. Lo que busca esta saga es meramente entretener y, de una u otra manera, lo ha logrado a tal grado que hay ya ocho películas, con miras ya a la novena más lo que se acumule con este spin off.

Dicho esto, podemos decir que esta ampliación del universo de Rápido y Furioso funciona bastante bien. La principal fortaleza de la cinta, más allá de la química ya mencionada, es que se siente como una película que en esencia es diferente a la saga original, lo cual le da una identidad propia que recuerda más a cintas como Arma Mortal (Donner, 1987), 48 Horas (Hill, 1982) o Dos Policías Rebeldes (Bay, 1995), donde la “buddy movie” se equilibra con la comedia y la acción de buena manera.

Otra cosa destacada es el cast. Como ya lo hemos dicho, Johnson y Statham funcionan muy bien como esa pareja obligada a trabajar juntos por el bien común. Sin embargo, hay que destacar también la labor de Idris Elba, el cual cumple con su papel de villano de buena manera. Pero la gran sorpresa es Vanessa Kirby, quien interpreta a Hattie Shaw, actriz que en esta película tiene buenas secuencias de acción y se pone al nivel de los protagonistas. También hay que decir que hay presencias inesperadas en el cast, como la aparición de cierto actor que se especulaba saliera hasta la nueva entrega de Rápidos y Furiosos, así como uno que otra sorpresa meramente incidental que puede sorprender a la audiencia.

Si hay algo en lo que Leitch destaca, junto a su compadre Chad Stahelski (ambos dirigieron John Wick) es el buen montaje en la acción, uno que hace que los actores luzcan y le da fluidez a la película, cosa que se agradece ya que el guión peca de ser bastante básico y sin tanta complicación más que la de atrapar el virus antes de que acabe en malas manos. Y es que hay secuencias muy buenas con toda la dosis de testosterona recargada en peleas mano a mano, así como la irrealidad jalada que parece ser sello, eso sí, de toda película que tenga que ver con Rápidos y Furiosos.

También hay secuencias donde Leitch se empeña en mostrarnos que tan distintos son nuestros personajes principales, lo cual ayuda a establecer el balance entre ellos, así como las dificultades en su relación de respeto/odio, lo cual la vuelve bastante entretenida a pesar de su larga duración.Y es aquí donde comenzamos a hablar de los problemas de la película.

A pesar de ser entretenida, tiene unos bajones en su ritmo por secuencias que se sienten sobradas o excesivamente largas y que además no llevan o aportan nada al desarrollo ni de la película o los personajes. Esto habla de problemas en el guión que son puntos muy flacos, además de un trabajo de edición que funciona en las secuencias de acción pero en partes no ayuda al ritmo de la cinta, la cual dura 2 horas 15 minutos que bien pudieron ser sólo dos. También hay partes donde la pantalla verde se nota de fea manera en algunas secuencias de acción o simples montajes, falla que ya hemos visto en anteriores entregas de la saga original de Rápido y Furioso.

Con todo y sus problemas, Hobbs y Shaw resulta ser una estupenda opción palomera para este verano de blockbusters que poco a poco llega a su fin, abriendo la oportunidad para que esta pareja musculosa de pelones atractivos tenga, al menos, una secuela más y el universo de la saga que empezó con carreras de autos callejeras se amplíe a nuevos horizontes que no necesariamente dependerán de la saga de la cual salieron.

Como nota adicional, hay dos escenas postcréditos cómicas que dan a entender lo ya establecido antes: Hobbs y Shaw llegaron con la intención de quedarse y tener una corrida comercial larga. Habrá que ver si la gente los acepta.

Hobbs y Shaw es el perfecto pretexto para poner la mente en neutral, ver acción, golpes, explosiones sin más pretensión que resultar divertida y entretenida. Cumple en ese sentido y parece ser que nos tendremos que acostumbrar a ver a este par más seguido en pantallas.

Tráiler oficial: 

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Comunicólogo, melómano, cinéfilo, amante de la lectura. Escribo opiniones/reseñas de películas y series.