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Historias de Miedo para contar en la Oscuridad | Reseña

HISTORIAS DE MIEDO PARA CONTAR EN LA OSCURIDAD, cuando el terror de Del Toro se encuentra con la dirección de Ovredal…

Poster oficial:

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Ficha Técnica

Título original: Scary Stories to Tell in the Dark
Directores: Andre Ovredal
Año: 2019
Actores: Zoe Margaret Coletti, Michael Garza, Gabriel Rush, Austin Zajur, Dean Norris
Fecha de estreno: 16 de agosto de 201

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Si hay alguien en el cine actual que logra explotar de buena manera el cine de monstruos con un factor humano, ése es Guillermo del Toro. Aunque esta vez no está en la silla de director, el cineasta mexicano escribió la historia y escogió al director Andre Ovredal para dar forma a este nuevo relato de terror lleno de sustos y amistad.

Ovredal, quien también es director y escritor, tampoco es un desconocido del género. Con cintas como Trollhunter (2010) y La Morgue (The Autopsy of Jane Doe, 2016), ha dejado una buena impresión en la cinematografía del género tocando temas con notas de folklor como brujas y trolls, donde las atmósferas son su fuerte, llamando la atención de críticos y fans del género por igual.

Estos dos visionarios se unen para la adaptación de algunos de los cuentos del autor Alvin Schwartz, quien con sus tres volúmenes de relatos cortos conocidos como las Historias de Terror para Contar en la Oscuridad, publicadas en la década de los 80 inspiradas en el folklor y las leyendas urbanas norteamericanas e ilustradas de manera macabra por el dibujante Stephen Gammell, llegan a cines con una adaptación que toma algunas de las historias de este compilado para trasladarlas a la pantalla grande.

La premisa nos presenta a un grupo de amigos en plena noche de Halloween a finales de los años 60, en una época donde la elección de Nixon como Presidente y la Guerra de Vietnam permean el ambiente social norteamericano. Aquí, Stella (Zoe Margarer Coletti), Auggie (Gabriel Rush) y Chuck (Austin Zajur) planean desquitarse del clásico bully, Tommy (Austin Abrams). Sin embargo las cosas no salen como lo planean y los chicos terminan en una casa, la de los Bellows, donde desatarán una fuerza sobrenatural que obligará a este grupo de chicos a enfrentarse a sus peores miedos.

Aunque en los libros en que se inspira no existe el grupo de jóvenes, está claro que ellos son el hilo conductor para contar las historias de miedo a las que hace alusión el título de la cinta, mostrándonos a través de ellos las adaptaciones de los relatos de Schwartz que van desde “Harold” hasta “la Mujer Pálida” de manera efectiva. Y es que a pesar de que el guión puede resultar básico y nada innovador, es en la creación de las atmósferas y el diseño de los monstruos lo que acaba por envolver a uno como espectador.

Si, es cierto que el desarrollo puede recordar a series de TV como Escalofríos y Le Temes a la Oscuridad, ambas con un enfoque tipo infantil/familiar que resultaba efectivo. Sin embargo, la virtud de esta cinta es que apunta a un público más adulto, uno que solía espantarse al contar justamente relatos o leyendas urbanas en una noche entre amigos. El terror se maneja de manera diferente, de una forma más macabra o grotesca de lo que es en las otras sagas, lo cual se agradece.

También hay que destacar los aspectos técnicos como la fotografía, en la cual vemos una paleta de colores variada con claros guiños al cine de terror clásico. Ahí están los colores primarios contrastando como en el Giallo italiano, también el uso de los colores ámbar y cyan que tanto han marcado la filmografía del productor Del Toro. El diseño de arte también destaca, ya que la casa abandonada remite al clásico aspecto de lo que sería la madre de todas las casas embrujadas, la de La Maldición de Hill House, novela de Shirley Jackson que es base para toda cinta de esta temática.

Y qué se puede decir del diseño de las criaturas, algunas totalmente apegadas a las ilustraciones tétricas originales de Ammel así como otras correctamente retocadas para hacerlas más monstruosas y produzcan esa tensión necesaria en una cinta de terror. Otra virtud es que, si bien hay jump scares regados en la película, Ovredal no cae en el exceso de necesitarlos para provocar una tensión por medio del relato y lo que vemos que le va sucediendo a cada uno de los personajes.

En cuanto a los personajes, ciertamente hay uno en el que todo este universo terrorífico sienta sus bases más allá de que hablamos de un grupo de amigos. Ese rol lo lleva muy bien la actriz Zoe Margaret Coletti como Stella, chica que resulta ser el alma del grupo y a la vez el corazón del dilema. Y es que su personaje es el que más desarrollo tiene en la cinta, inclusive implementando un gusto por los relatos de terror clásicos, creando una extensión de lo que podría ser un homenaje al mismo Del Toro y sus influencias pero también un paralelismo con una de las criaturas de la cinta, lo cual la hace interesante.

Guiños al cine de terror de todas las épocas le darán un plus importante a los amantes del género, ya que se pueden ubicar vistazos al terror asiático espectral por excelencia, al giallo, a los monstruos clásicos, entre otros, que enriquecen la experiencia cinematográfica de la película. Incluso los efectos prácticos llegan a hacer ver mal a los digitales, probando que, a veces, en el terror actual el realismo dado por la creación práctica genera mejores efectos que hacer algo totalmente digitalizado que le resta realismo al miedo que se busca generar.

En cuanto a la dirección, Ovredal lo hace bien pero no se siente como si fuera él quien llevara la mano del proyecto. Esto se debe a que la mano de Del Toro se ve en todos lados, sobre todo en los aspectos técnicos y hasta en algunos manejos de ciertas tomas, situación que, con el nombre del mexicano en los créditos de promoción, puede llegar a confundir a más de uno en si la cinta fue hecha por él o por el director de origen noruego.

Sin duda, éstas Historias de Miedo para Contar en la Oscuridad ofrecen un buen vistazo a la obra de Schwartz, llevándola de manera efectiva a cines, tomándose en serio su papel como película de terror y entregándonos una cinta que si bien no busca innovar en su fórmula o relato, genera la adecuada tensión que una buena cinta de terror debe provocar, dejando atrás a otras del género en el año todo gracias a la mano de esta dupla terrorífica.

Del Toro y Ovredal llegan para seguir con una temporada para el terror que pinta para ser mejor con los futuros estrenos de It 2 (Muschietti, 2019)y Midsommar (Aster, 2019), entregándonos una adaptación bastante buena de relatos de terror que recuerdan a cintas como Tales from the Hood (Rusty Cundieff, 1995), Campfire Tales (1997), hasta más clásicas como Creepshow (George A. Romero, 1982) o la japonesa Kwaidan (Masaki Kobayashi, 1964).

Tráiler oficial:

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Comunicólogo, melómano, cinéfilo, amante de la lectura. Escribo opiniones/reseñas de películas y series.