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El Arte de Defenderse | Reseña

El Arte de Defenderse, deconstruyendo la masculinidad.

Póster oficial:

4

Ficha Técnica

Título original: The Art of Self-Defense
Director: Riley Stearns
Año: 2019
Actores: Jesse Eisenberg, Alessandro Nivola, Imogen Poots
Fecha de estreno: 1 de noviembre de 2019

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Las nuevas voces del cine poco a poco van teniendo fuerza al contar relatos originales en medio de un momento en el que Hollywood carece de los mismos. Nombres como Jordan Vogt-Roberts (Kong: Skull Island, 2017), Ryan Coogler (Creed, 2015) o Boots Riley (Sorry To Bother You, 2018) han llamado la atención desde sus proyectos independientes para abrirse paso en el medio. Entre estos nuevos visionarios del séptimo arte encontramos al director Riley Stearns, quien con su segundo largometraje mezcla humor negro y suspenso de una buena forma en su cinta El Arte de Defenderse.

La historia nos presenta a Casey (Jesse Eisenberg), un tipo sumiso, recluido en si mismo que no es capaz de responderle a nadie, ni siquiera de alzar la voz en momentos críticos. Este aparente hombre frágil es atacado una noche por un grupo de motociclistas. Así, para enfrentar el miedo que le dejó este golpe a su persona, Casey decide entrar a un dojo para tomar clases de karate con la finalidad de aprender a defenderse.

Bajo esta sencilla premisa, el director y guionista Kearns nos mete de lleno a una deconstrucción acerca de lo que aparentemente implica ser un hombre en la sociedad. Mediante el personaje de Casey vivimos montones de situaciones, comentarios y bromas donde se burlan de su falta de carácter, hombría y resolución acompañados de una estupenda actuación por parte de Eisenberg.

Y es que hay personajes dentro de esta historia que le dan un sentido más allá del arte marcial y de la autodefensa, sino que desarman esa visión tremendamente tóxica del machismo reflejado más que nada en el dojo asi como en el Sensei (Alessandro Nivola), quien es intolerante, incorrecto y corresponde a la figura del macho alfa ideal que corresponde al concepto de ser un hombre.

Mediante un humor negro punzante, Kearns nos va mostrando poco a poco un ambiente de masculinidad tóxica donde las mujeres son inferiores por default y no pueden aspirar a ser lo mismo que un hombre. Para eso existe el personaje de Anna (Imogen Poots), alumna excepcional del dojo que se ve frustrada en sus intentos debido a su género. Si bien ese tema podría ser un tanto escabroso, el director lo lleva a buen puerto mostrando de lo que es capaz su personaje, contraponiéndolo con las ideologías del Sensei.

La cinta está llena de un par de subtextos interesantes como la facilidad que se tiene en Estados Unidos para adquirir armas bajo el concepto de la defensa personal así como la aplicación de la misma mediante el arte marcial pero con un toque oscuro que pone en duda la aplicación de la misma como disciplina y la usa más como un recurso de violencia premeditada donde el que usa armas resulta ser poco hombre.

Uno de los puntos más destacados de la cinta es la actuación de Jesse Eisenberg quien muestra un muy buen desarrollo en el personaje de Casey, llevándolo de un punto al inicio donde su personaje carece de carácter hasta el otro extremo gracias a las experiencias que vive a través del dojo que van fortaleciendo al mismo. Esto, acompañado de personajes secundarios importantes como Imogen Poots y su Anna o su mejor amigo en el dojo, Henry (David Zellner), hasta la mascota de Casey, un adorable perro salchicha.

Otro que se lleva el aplauso es Alessandro Nivola cuyo papel de Sensei es el más ácido de la cinta, ya que representa al hombre ideal en su máxima expresión. Sus diálogos ayudan a crear esta imagen de modelo a seguir pero poco a poco Stearns va deconstruyendo su aparente personalidad masculina para reflejar una toxicidad que resulta casi chovinista, logrando que poco a poco vayas odiando lo que representa convirtiendo al personaje en una gran crítica al machismo.

Lo más enriquecedor de la cinta sin duda es el guión de Stearns ya que logra que fluya a buen ritmo manteniendo un gran balance que llega a mezclar de buena forma géneros, creando lo mismo risas que una elevada tensión. Además, la constante burla hacia lo que representa el ser un hombre masculino se encuentra hasta en los más pequeños detalles, llevándola a un final que reafirma esa postura crítica.

Sin duda, El Arte de Defenderse es una cinta sorpresiva y una gran carta de presentación al mundo para Stearns, quien como otros nuevos realizadores, sale del confort de las adaptaciones o secuelas para entregarnos una obra que puede ser cruda, ácida e incómoda por su humor y crítica pero que nunca cae en lugares comunes animándose a ir más allá de ellos para sorprender al espectador y dejarle un mensaje claro mediante una particular deconstrucción de la masculinidad tóxica.

Tráiler oficial:

 

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Comunicólogo, melómano, cinéfilo, amante de la lectura. Escribo opiniones/reseñas de películas y series.