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Beetlejuice | 30 Aniversario

BEETLEJUICE: Tres décadas de diversión, calipso y superfantasmas.

Póster aniversario:

4

Ficha Técnica

Título original: Beetlejuice
Año: 1988
Director: Tim Burton
Actores: Michael Keaton, Winona Ryder, Alec Baldwin, Geena Davis, Catherine O’Hara.
Guión: Michael McDowell , Warren Skaaren, Larry Wilson.
Música: Danny Elfman


Era el año de 1988 cuando un director, ahora famoso por su mente creativa un tanto retorcida pero dotada de originalidad y una visión particular de lo extraño, lo gótico y monstruoso, realizaba su segundo largometraje, una historia que comenzó siendo un guión que apuntaba hacia el terror (y en la cual se consideró a Wes Craven para realizarla) y que, al llegar a sus manos, se convirtió en todo un evento cinematográfico que marcó a una generación a ritmo de calipso, rarezas y un bioexorcista fantasma con dotes de genialidad. Ese jóven creador era Tim Burton y la película fue Beetlejuice.

Este joven californiano nacido en Burbank tuvo la fortuna de estar en los estudios Disney durante los primeros años de la década de los 80, entregándonos un par de proyectos interesantes como lo fueron el cortometraje de Vincent (82), una oda a dos de sus ídolos, Vincent Price (quien narra el cortometraje) y Edgar Allan Poe (escritor norteamericano famoso por su narrativa en el género del terror), así como Frankenweenie (84), corto de stop motion con obvias referencias al monstruo de Frankenstein que 28 años después sería realizado como largometraje con el mismo Tim dirigiendo.

Después de su salida de la casa de Mickey Mouse, el actor Paul Reubens, mejor conocido por su papel de Pee Wee Herman, se unió a Burton para realizar su primer largometraje: La Gran Aventura de Pee Wee, cinta de culto que fue un sorpresivo éxito, lo que daría pie a que Tim recibiera muchos guiones para sus futuras cintas pero que realmente no convencían de lleno a este visionario director. Hasta que llegó a sus manos (con un enfoque totalmente distinto) la historia del superfantasma, convirtiéndola en el clásico que conocemos ahora.

Así, Burton comienza a trabajar en Beetlejuice, no sin tener ciertos problemas en el casting y la época previa a la grabación. Fue difícil, por ejemplo, convencer a los actores que acabaron involucrándose en este alocado proyecto. La única actriz que dijo si a la primera fue Geena Davis (Thelma y Louise, 91), quien interpreta a Barbara, pero conseguir a Alec Baldwin (quien de hecho no le gusta su papel en esta película) para su rol como Adam fue más complicado.

Y qué decir del casting para Lydia Deetz, un rol que fue ofrecido a actrices de la talla de Sarah Jessica Parker (Sex and the City, 98 al 04) , Brooke Shields (La Laguna Azul, 80), Molly Ringwald (Se Busca Novio, 84) y Jennifer Connelly (Laberinto, 86) pero que, en algunos casos rechazaron el papel. Burton inclusive tuvo la idea de contratar a Heather Langenkamp, la heroína de Pesadilla en la Calle del Infierno, para que aceptara el papel pero ella lo rechazó, diciendo que no tenía interés en interpretar a una chica “dark”. Afortunadamente, Tim descubrió a la joven Winona Ryder, de 15 años, quien finalmente aceptó a quedarse con el rol de esta chica fuera de lo común.

Con Keaton fue otro asunto, ya que él no era la primera opción de Burton (éste quería que Sammy Davis Jr., del Rat Pack, interpretará al superfantasma). Y si bien Keaton quería estar dentro del proyecto, le costó un poco decir que si. Afortunadamente para sus fans y para él mismo, su papel es uno de los más memorables de su filmografía. Su interpretación del alocado bioexorcista fue aplaudida por varios. Incluso, una anécdota cuenta que en el momento en que Michael apareció en el set disfrazado por primera vez, con todo el maquillaje encima (tan bueno que le mereció el Oscar en ese rubro), todos los presentes comenzaron a decir “Juice, Juice, Juice”, sorprendiendo al mismo director.

Es así como la visión de Burton comenzó a tomar formar, con un cast reforzado con actrices y actores de la talla de Catherine O’Hara y Jeffrey Jones como los padres Deetz, con un Keaton desatado e improvisando varias de sus líneas, con el maquillaje y los diseños armados que se volverían característicos en su obra, faltaba definir la música que rodearía a este universo rocambolesco. Aquí entra Danny Elfman, músico con el que Tim colaboró en su anterior largometraje y que descubrió gracias a su banda Oingo Bongo, dando pie al inicio de una relación laboral y creativa que, hasta la actualidad, le ha rendido muchos frutos.

Pero habría otro factor interesante, la decisión de usar el ritmo conocido como Calypso para musicalizar algunos momentos de esta comedia fantasmagórica. Aquí entra en juego el productor de la cinta, David Geffen, que con una llamada al cantante Harry Belafonte lo convence de que el track conocido como Day-O (o la “Banana Boat Song”) formara parte de esta aventura satírica. Esa fue una de las más grandes decisiones para esta cinta, ya que la escena del baile y el canto de esa peculiar canción que, en apariencia, no tendría nada que hacer en una cinta de fantasmas, se convirtió en una de las referencias de la película. Resulta curioso que Tim no confiaba en que fuera a ser gracioso, pero fue una gran sorpresa para él ver la respuesta de la gente ante esta secuencia icónica.

Hay demasiado que decir acerca de Beetlejuice, una película donde, a pesar de no ser una idea original de Tim Burton, pudo hacerla casi suya, reflejando en ella lo que su imaginación quería y creando un sello que lo distinguía desde sus cortos en Disney, el uso de las sombras, la influencia del Expresionismo Alemán, el manejo de una paleta de colores muy particular con el uso del blanco y el negro, además del juego que realiza con los colores primarios brillantes, el desarrollo de personajes extravagantes y alocados (prácticamente lo contrario al director que es más bien reservado y callado pero muy imaginativo), dándole un sello único que por muchos años fue considerado como el sello Burton.

A 30 años de su lanzamiento, es innegable decir que Beetlejuice es una pieza fundamental en la historia de este hombre californiano que soñaba con ver sus mundos, sus dibujos y su imaginación volverse realidad ante la magia del cine. El Superfantasma forma parte de la cultura pop, es referenciado en la actualidad (pregúntenle a Robin Thicke y su traje rayado, por ejemplo), dando paso inclusive a una caricatura producida por él y a expandir su mente creativamente en proyectos futuros como El Joven Manos de Tijeras o Mars Attacks!

El éxito que tuvo la cinta le abrió las puertas a Tim para realizar más cosas que le llamaban la atención, con las que podría sentirse identificado. Sus colaboradores más usuales como Colleen Atwood, el propio Elfman, sus actores casi fetiche Michael Keaton y Johnny Depp, todos son testigos del imaginario creativo que rodea a este director. Así, a poco más de tres décadas de haber cimentado su legado, no queda más que decir tres veces el nombre de aquel bioexorcista alocado, ese superfantasma chistosón que, aún en la época actual, funciona para darnos una dosis correcta de risas, calypso e ingenio. Así es el único e insuperable Beetlejuice, Beetlejuice, Beetlejuice.

Tráiler oficial:

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Comunicólogo, melómano, cinéfilo, amante de la lectura. Escribo opiniones/reseñas de películas y series.