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Ad Astra: Hacia las Estrellas | Reseña

Ad Astra: una odisea espacial solitaria.

Póster oficial:

4

Ficha Técnica

Título original: Ad Astra
Directores: James Gray
Año: 2019
Actores: Brad Pitt, Liv Tyler, Ruth Negga, Tommy Lee Jones, Donald Sutherland
Fecha de estreno: 20 de septiembre de 2019

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“La imaginación frecuentemente nos llevará a mundos que jamás fueron. Pero sin ella, no iremos a ningún lado”. – Carl Sagan

La ciencia ficción es un género que ha estado incluso antes de la creación del cine. Desde la época donde las novelas del escritor Julio Verne alimentaban el imaginario de sus lectores para mostrarnos viajes al centro de la tierra, darle la vuelta al mundo en 80 días, sumergirnos a 20 mil leguas de viaje submarino o simplemente ir de nuestro planeta, la Tierra, a la Luna, estas obras revolucionaron el género e inspiraron a muchos a creer que se podría lograr.

Ya en el mundo del cine, el genio de George Melies nos regalaría en el año de 1902 un corto donde la fantasía de Verne y la visión de H.G. Wells, otro renombrado escritor del género del sci-fi, se volverían realidad en imágenes gracias al Viaje a la Luna (Le Voyage dans la Lune), siendo la primer cinta de ciencia ficción en la historia del séptimo arte y que abriría paso a muchas otras en el género.

Desde la joya del expresionismo alemán de Fritz Lang, Metrópolis (1927), hasta las clásicas serie b como El Planeta Prohibido (Forbidden Planet, Wilcox, 1956) o la versión original de La Cosa del Otro Mundo (The Thing From Another World, Nyby y Hawks, 1951), así como las novelas de Bradbury y Huxley, la ciencia ficción creció hasta llegar a un punto culminante donde dos obras, tanto en televisión como en cine redefinirían la manera de hacerlo: la serie Star Trek (Gene Roddenberry, 1966-69) y la cinta 2001: Odisea del Espacio (Kubrick, 1968).

A partir de aquí, el género se diverisificaria y provocaría visionarios resultados tanto en la literatura como en el cine, retroalimentándose para generar grandes obras, corrientes y enfoques futuristas que podrían ser lo mismo esperanzadores, divertidos o llenos de crudeza, faltos de esperanza y enfrentándonos incluso al dilema de hombre vs. máquina y la deshumanización de nuestra especie.

En pleno siglo 21 llega entonces una propuesta del director James Gray que se atreve a hablarnos de frente y sin tapujos acerca de la exploración espacial con toques introspectivos y existencialistas como pocas cintas del género sci-fi lo hacen. Este proyecto, coescrito por él e Ethan Gross, se llama Ad Astra, frase en latín que traducida al español significa “a las estrellas”.

Si bien ya hay cintas que han llevado el nuevo enfoque de la exploración espacial al cine y de las posibilidades científicas de su alcance como Interestelar (Nolan, 2014) o Misión: Rescate (The Martian, Scott, 2015), la apuesta de Gray es distinta porque más allá de la idea romántica del espacio como aire de esperanza para el futuro de la humanidad, nos ofrece una contraparte que resulta desoladora: ¿Qué pasaría si la exploración se convierte más bien en explotación? Y más allá de eso, mediante un personaje como el Coronel Roy McBride (Brad Pitt) nos hace cuestionarnos acerca del vacío y la soledad de nuestra especie, exploración similar a la que Tarkovsky realizó en su cinta Solaris (1972).

La cinta nos ofrece un panorama de un futuro no muy lejano donde la humanidad decide ver hacia las estrellas y enfocar sus esfuerzos en la búsqueda de vida inteligente más allá de los límites conocidos. Ahí conocemos a Roy, astronauta conocido por no alterarse nunca sin importar cual sea la situación. Frío, metódico, solitario, se ve envuelto en una situación donde él resulta ser la única opción para salvar a la Tierra de una serie de eventos que se conectarán directamente con su pasado. Así, Roy debe emprender esta odisea para salvar a la humanidad y a su vez, hacer las paces con su pasado.

Las cintas de Gray se jactan por ser historias donde lo visual es muy bien tratado y en Ad Astra no es la excepción. La fotografía de Hoyte Van Hoytema, quien se ha vuelto colaborador de Nolan en ese ámbito, es preciosa, recordándonos un poco su labor en Interestelar y la cinta de Cuarón, Gravedad (Gravity, 2013), donde la experiencia de verse en el espacio se vuelve inmersiva.

Otro aspecto positivo es la musicalización de Max Richter, compositor reconocido por su trabajo en series de TV como Black Mirror y Taboo, quien aquí nos mete de lleno en la experiencia espacial sin caer en los excesos, muy al estilo de cintas clásicas de ciencia ficción y que acompañan de buena forma al viaje del personaje principal.

En cuanto a las actuaciones, el cast secundario tiene grandes nombres que cumplen su propósito más allá de ciertas simplezas en el guión. Podemos ver a Ruth Negga, Donald Sutherland, entre otros, girar alrededor de la historia principal y ayudando a Roy a irse desarrollando poco a poco. Pero sin duda hay que resaltar la labor de Brad Pitt, quien logra con su papel un balance y desarrollo que, a pesar de lo contenido de su personaje, se va sintiendo la evolución hasta ese encuentro climático con su padre, interpretado por Tommy Lee Jones, que a pesar de salir poco tiempo resulta con una fuerza e importancia su participación que asombra.

Si bien el guión llega a tener altibajos en su ritmo, no es de sorprender ya que el estilo de dirección de Gray suele ser así, es decir, un tanto contemplativo, introspectivo y hasta lento. En Ad Astra le pasa de nuevo pero no le quita el mérito a lo que la historia plantea y de lo que habla la misma. Además, se notan en toda la cinta las influencias posibles del género sci-fi, haciéndolo un tipo oda al género pero que termina proponiendo nuevos caminos para el mismo.

Así es como Ad Astra llega en una época donde lo que plantea puede ser considerado como muy fantasioso o alejado de la realidad, sin embargo hay que recordar que lo mismo se decía de Verne, Melies, Clarke, Asimov, K. Dick, entre otros, que se adelantaron a su época y nos dieron un vistazo de hacia dónde íbamos como especie. Ad Astra puede ser, como lo fue en su momento 2001 Odisea del Espacio, una obra del sci-fi que se adelantó a su tiempo pero que llega justo para hacernos reflexionar de nueva cuenta en dónde estamos y hacia dónde vamos.

Al final, la cinta de Gray nos trae de vuelta a los ideales del cosmólogo y divulgador científico Carl Sagan, no sólo de lo vasto que es el universo, sino incluso de nuestra obligación como especie humana que tenemos que conocernos como especie, establecer esos vínculos entre nosotros antes de atrevernos a ir más allá, ya que antes de construir puentes hacia otros lados hay que hacerlos con nosotros mismos, con nuestro planeta y nuestro ser. Sin día una propuesta interesante, un sci-fi diferente que puede no ser para todo público y que llega tal vez adelantado a su época pero que sin duda da mucho para hablar acerca de los lazos, los vínculos y la soledad del ser humano.

“Nuestra lealtad debe ser para las especies y el planeta. Nuestra obligación de sobrevivir no es solo para nosotros mismos sino también para ese cosmos, antiguo y vasto, del cual derivamos”. – Carl Sagan

Tráiler oficial:

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Comunicólogo, melómano, cinéfilo, amante de la lectura. Escribo opiniones/reseñas de películas y series.